Arroz con secreto de cerdo, meloso y delicioso.

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Arroz con secreto de cerdo… Un secreto al descubierto.

El arroz con secreto de cerdo es de “señorito”,  no hay que mancharse los dedos ya que no lleva ni huesos ni espinas. El arroz con secreto de cerdo es una receta socorrida, resultona, ideal para los niños y los no tan niños.

Como dice el dicho: del cerdo se comen “hasta los andares”. El secreto se localiza tras la paletilla, antes de la panceta, es la axila del animal.  Es una carne muy veteada por las infiltraciones de grasa que aportan una textura y un sabor único. Estas características añaden aportan al arroz una melosidad extra, lo que hace de esta preparación un plato muy especial.

Hay quien dice que el nombre, secreto, se debe a que los carniceros la reservaban para su consumo propio.  Sin duda es una parte del cerdo poco conocida pero deliciosa y queda perfecta tanto a la plancha, a la parrilla, como para elaborar un guiso. En cualquier caso, no dudes, que sorprenderás a tus comensales a la vez que les revelas un secreto…

El secretos de cerdo es una pieza relativamente barata por lo que os recomiendo que la compréis ibérica aunque salga algo más cara. Aparte del sabor y beneficios saludables hay miles de argumentos a favor del consumo de carne de cerdo ibérico.

El arroz lo puedes preparar seco como para una paella, pero a nosotros nos gusta más como un guiso, meloso y con algo más de caldo sale al gusto de mi hermana. Como siempre, para esta preparación seleccionaremos unas verduras de temporada para completar la receta.

Ingredientes para seis personas

500 gramos de arroz tipo bomba. Tres tomates maduros o tres-cuatro cucharadas de pasta de tomate, un pimiento rojo grande, otro verde. una cebolla pequeña, dos dientes de ajo. Un manojo de espárrago verdes y 300 gramos de champiñón. Sal pimienta, colorante y unas hebras de azafrán (opcional)

Litro y medio de caldo o agua con dos pastillas de caldo de gallina.

 

Elaboración

Asamos el pimiento rojo, lo pelamos, lo partimos en tiras y reservamos.

En una cazuela adecuada ponemos a calentar litro y medio generoso de caldo, si no hay otro cosa, agua con dos pastillas de caldo de pollo es suficiente

Rallamos el tomate troceamos el pimiento verde, el champiñón y los espárragos, picamos el ajo, la cebolla y partimos la carne en porciones de bocado.

Empezamos a sofreír los ingredientes. Primero ponemos una sartén honda o cazuela con un chorrito de aceite de oliva virgen extra a calentar, salteamos un poco el champiñón, retiramos y reservamos. Echamos el ajo, la cebolla, sofreímos unos instantes, añadimos el pimiento verde, cuando está medio frito añadimos la carne. Cuando la carne está hecha añadimos el tomate rallado o tres-cuatro cucharadas de pasta de tomate casero y dejamos que reduzca bien.

Añadimos el arroz y lo salteamos bien sin dejar de mover para que no se nos agarre. Agregamos el caldo hirviendo y movemos el arroz para disribuirlo bien y no se agarre, cocemos a fuego fuerte cinco minutos agitando de vez en cuando la cazuela, añadimos el pimiento rojo, los espárragos y el champiñón, reducimos el fuego corregimos de sal, ya sabéis el caldo debe estar sabroso,  y agitando de vez en cundo la cazuela esperamos al punto de arroz que nos guste. Unos 20 minutos desde que añadimos el caldo.

Mi madre no deja de mover la cazuela durante la cocción para que las grasas se integren con el caldo. Esto es muy útil para aquellos que les guste más caldoso.

Un último consejo extraído del saber popular. Para que el arroz salga bueno debe estar “mal cocio y bien reposao”. Así lo decía mi abuelo  que lo tapaba con un paño 5 minutos.

 

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